“El Niño puede ser el último clavo en el ataúd” para empresas que ya están al límite

6 septiembre, 2026

Guillermo Sato, empresario y miembro de APICOFOM, alertó que los aserraderos enfrentan falta de ventas, fuertes aumentos de energía, problemas para exportar y deudas. Advirtió que las lluvias previstas podrían frenar el abastecimiento de madera y obligar a discutir suspensiones.

(Fuente: MOL) La industria maderera atraviesa un escenario crítico y mira con preocupación los próximos meses. Guillermo Sato, empresario y miembro de APICOFOM, aseguró en diálogo con el programa Día Siete que la combinación entre caída de la demanda, incremento de costos, dificultades financieras y las lluvias previstas por el fenómeno de El Niño podría llevar a algunas empresas a paralizar temporalmente su producción.

La preocupación fue planteada durante una reunión entre representantes de la actividad, autoridades del Ministerio de Trabajo de la provincia y referentes del Sindicato de la Madera. El objetivo, explicó Sato, fue anticipar un escenario en el que las condiciones climáticas podrían complicar la extracción y el transporte de materia prima hacia los aserraderos.

El empresario describió primero la situación económica que arrastra el sector. “Nosotros tuvimos subas entre noviembre de 2025 y junio de 2026 del 370% en la energía”, afirmó, y sumó a ese incremento el fuerte aumento de los combustibles registrado durante febrero y marzo.

A esos costos se agrega una demanda interna que continúa deprimida. “Nos está costando mucho vender. El mercado interno, la parte de construcción, sigue estando muy paralizado”, señaló.

Exportar para sostener las estructuras

La búsqueda de mercados externos permitió que distintos aserraderos encontraran una alternativa ante la retracción local, pero Sato advirtió que actualmente tampoco representa una solución suficiente.

En ese punto explicó: “Tenés muchos aserraderos que están exportando, muchos aserraderos que antes no exportaban que se lanzaron al mercado externo, pero hoy en día vemos que la cotización de la madera, los commodities que vendemos, no acompaña”.

Según indicó, los precios internacionales de los productos forestales no se modifican al mismo ritmo que los costos argentinos, mientras el nivel del tipo de cambio reduce los márgenes de las operaciones. “Están exportando solamente para mantener nuestras estructuras”, sostuvo.

En ese escenario aparece ahora la preocupación climática. Sato explicó que un período prolongado de lluvias puede impedir durante semanas el ingreso a los montes, la cosecha de los pinos y posteriormente el traslado de la madera hasta los establecimientos industriales.

El empresario resumió la gravedad que atribuye a esa combinación: “Es una situación de incertidumbre gigante para nosotros, una preocupación muy grande que venimos arrastrando desde hace mucho tiempo y esto lo vemos como el último clavo en el ataúd”.

La dificultad no se limita al estado de los caminos. La operación de maquinaria, la carga de árboles de gran porte y el transporte también pueden quedar comprometidos bajo condiciones meteorológicas adversas. Sin abastecimiento, explicó, los aserraderos directamente pierden la posibilidad de mantener su ritmo de producción.

“Nosotros sin materia prima no tenemos nada para trabajar”, remarcó.

Empresas endeudadas y riesgo sobre el empleo

Sato sostuvo además que varias empresas enfrentan compromisos que ya tienen dificultades para cumplir. Mencionó deudas con organismos nacionales, planes de pago y embargos, dentro de un escenario en el que los plazos de cobro habituales del sector pueden extenderse entre 30, 60 y 90 días.

Al referirse a ARCA, planteó: “Es increíble cómo con un atraso de siete días ya vienen notificaciones, ya con abogado, con amenaza de embargos”.

Según explicó, esa dinámica genera un problema adicional porque muchas PyMEs todavía no cobraron los trabajos o ventas que originaron las obligaciones tributarias. El bloqueo de una cuenta bancaria, agregó, puede comprometer desde el pago de proveedores hasta los salarios y las operaciones de comercio exterior.

“Cuando vos tenés una empresa, una PyME, y tenés el banco embargado, es lo mismo que a vos se te rompa un camión. Se te traba de distintas formas, pero te paralizan una herramienta importantísima”, afirmó.

La posibilidad de suspender trabajadores fue precisamente uno de los temas tratados con Trabajo y el sindicato. Sato aclaró que el planteo no implica que las empresas hayan decidido avanzar con suspensiones, sino que buscan alternativas antes de que las condiciones económicas y climáticas obliguen a reducir todavía más la actividad.

“Ninguna PyME, ningún aserradero quiere dejar de trabajar y eso incluye justamente al trabajador”, sostuvo. También remarcó que las empresas familiares mantienen un vínculo cotidiano con sus empleados y que el objetivo de las conversaciones es encontrar herramientas para preservar tanto las industrias como los puestos laborales.

Por eso, señaló, la intención del sector es anticiparse al escenario previsto para los próximos meses. “Sentémonos a ver un poco qué hacemos para que sobrevivan las industrias. ¿Cómo sostenemos los puestos de trabajo?”, planteó.

Para Sato, la eventual llegada de un período de lluvias intensas no constituye un problema aislado, sino un nuevo factor sobre una actividad que ya opera con dificultades comerciales y financieras. “Se nos están sumando todos los factores para que esto se vuelva una catástrofe sectorial”, advirtió.

Fuente: MOL

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