
Guillermo Sato, de APICOFOM, destacó los beneficios de la baja de aranceles para exportar a Estados Unidos, aunque alertó que no es una solución definitiva para el sector. Explicó que la dependencia del mercado interno deprimido y la suba de costos, como el 130% en energía, complican la viabilidad.
El empresario forestal y miembro de la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes (APICOFOM), Guillermo Sato, analizó el reciente acuerdo comercial de Argentina con Estados Unidos. Si bien consideró positiva la apertura de mercados, advirtió que no representa una solución de fondo para una industria golpeada por la caída de la demanda local y el aumento de los costos operativos.
Sato explicó en el programa “Arriba Misiones” de MisionesOnLine que la medida es bienvenida, pero los principales problemas del sector persisten. “Nosotros, más allá de la complicada situación que estamos llevando, vemos con buenos ojos una apertura a los mercados de exportación, porque los que peor la estamos pasando somos los que dependemos del mercado interno”.
El empresario detalló que Misiones ya tiene experiencia en la venta de madera a Estados Unidos, por lo que la baja arancelaria y la adecuación a normativas que controlan la cadena de custodia de la madera, son pasos favorables. “Eso en APICOFOM lo vemos positivo porque promueve un poco lo que son las certificaciones, de lo cual nosotros somos cámara certificadora de PEFC y FSC, que son de cadena de custodia forestal”.
Sin embargo, la industria enfrenta dos obstáculos inmediatos. Por un lado, un plazo de 150 días para que la baja de aranceles se haga efectiva. Por otro lado, la fuerte dependencia del consumo nacional, que absorbe los productos que no cumplen con los exigentes estándares internacionales. “Un aserradero no se puede dedicar 100% al mercado internacional, siempre algo va al mercado interno. Todo lo que son nuestros subproductos, lo que es economía circular, chip, aserrín, viruta, es todo para mercado interno, por ejemplo”, sostuvo.
“Sigue siendo una situación compleja”
Sato subrayó que la exportación por sí sola no puede sostener la estructura de la industria forestal. La caída de la obra pública y la pérdida de poder adquisitivo impactan directamente en la viabilidad de los aserraderos, que en su mayoría se dedican al mercado local. “Si uno o dos eslabones de esa cadena está mal, con los márgenes tan finos, los costos como fueron evolucionando en los últimos años y este dólar que para nosotros sigue sin ser un dólar competitivo a la hora de exportar, te complica, sigue siendo una situación muy compleja”, manifestó.
Ante la consulta sobre si el sector seguirá en problemas a pesar de la mejora exportadora, el referente de APICOFOM fue contundente. “Básicamente, es una ayuda, por supuesto, es evolucionar las fábricas, mejorar en base a las exigencias que tienen las certificaciones. Eso es muy positivo. Pero siendo directo, con un mercado interno deprimido y los costos altos, la situación va a seguir siendo crítica”, consideró.
Uno de los factores que más preocupa al sector es el aumento de los costos fijos, en especial la energía eléctrica. Sato denunció una suba desmesurada en la potencia contratada, un cargo que las empresas deben pagar independientemente de su nivel de producción. “El costo de la potencia contratada, que ese fue el más groso, en lo que fue 2025 subió más del 100% y ahora en lo que va del año apunta en el primer trimestre a un 30%. Tenés un ítem fijo que en un año y tres meses te aumentó 130% aproximadamente”.
Además, el empresario señaló la dificultad para modernizar las plantas en el contexto actual, ya que no existen condiciones de financiamiento adecuadas para adquirir nueva maquinaria. “Las inversiones las tenés que pagar laburando, no de antemano. Y los meses de gracia siempre tienden a ser bajísimos en la Argentina. Un crédito productivo para comprar una línea de producción suele ser de años y acá te dan meses. No terminaste la obra civil y ya empezaste a pagar la cuota”.
Finalmente, Sato se refirió a la situación laboral y productiva. Reveló que en enero y febrero la capacidad instalada del sector operó en torno al 50% y que no se registraron nuevas contrataciones. “El sector en la parte laboral está seguramente muy caído, sin tener todavía los datos del primer trimestre”.
Fuente: MOL