
El Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (IPRODHA) confirmó la entrega de 431 viviendas en Misiones durante 2026 y proyecta adjudicar otras 350 antes de finalizar el año. En un contexto de restricciones presupuestarias y ausencia de financiamiento nacional para la construcción de viviendas, la continuidad de las obras pone de relieve el papel del Estado provincial en la atención de una de las principales demandas sociales: el acceso a un hábitat digno.
Durante una entrevista con MisionesOnLine, el presidente del organismo, Juan Carlos Pereira, explicó que se trabaja en la búsqueda de financiamiento internacional para impulsar nuevos proyectos. En ese sentido, el IPRODHA articula con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) la actualización de una hoja de ruta que permitirá identificar las necesidades habitacionales y diseñar respuestas acordes con cada sector social. El estudio toma como antecedente el Programa Misionero de Urbanización de 2016, que permitió cuantificar y caracterizar la demanda en toda la provincia.
Pereira señaló que los sectores de mayor vulnerabilidad económica concentran las necesidades más urgentes, aunque reconoció que las familias de ingresos medios también enfrentan dificultades para acceder a créditos hipotecarios debido a las elevadas tasas de interés y los niveles de endeudamiento. “Hoy es impracticable de forma masiva”, sostuvo al referirse a las posibilidades de financiamiento.
El funcionario indicó que Misiones presenta una demanda habitacional inferior al promedio nacional, situación que vinculó con más de dos décadas de políticas de construcción y urbanización. No obstante, reconoció que persisten déficits cuantitativos, relacionados con la necesidad de nuevas viviendas, y cualitativos, vinculados con las condiciones edilicias y el acceso a servicios básicos.
Además de las 431 unidades ya entregadas, el organismo prevé adjudicar más de 350 antes de diciembre. Para 2027, uno de los objetivos será recuperar la ejecución de proyectos en municipios del interior donde hace varios años no se construyen viviendas mediante programas del instituto. La estrategia contempla desarrollos de pequeña escala, con grupos de cuatro, seis u ocho unidades por etapa, para extender las intervenciones a más localidades.
Itaembé Guazú, un modelo de planificación urbana
Como ejemplo de intervención estatal, Pereira destacó el desarrollo de Itaembé Guazú, en Posadas, donde la construcción de viviendas estuvo acompañada por el ordenamiento territorial y la planificación de la expansión urbana.
Según explicó, tras once años de desarrollo no se generaron asentamientos precarios en sus alrededores, un resultado que atribuyó a la intervención pública en la organización del crecimiento de la ciudad.
“Cuando el Estado interviene, proyecta, planifica y ejecuta el crecimiento de una ciudad, esto se ve reflejado en las condiciones de vida de la población”, afirmó.
La experiencia reafirma que la política habitacional trasciende la construcción de viviendas: también implica generar infraestructura, ordenar el crecimiento urbano, reducir desigualdades y crear condiciones para el desarrollo territorial. Una responsabilidad del Estado que adquiere especial relevancia allí donde el mercado y el financiamiento privado no logran ofrecer respuestas accesibles a las familias.
Fuente de entrevista: MisionesOnLine