
Gregorio López, socio gerente de la fábrica de viviendas industrializadas y presidente de la firma Forestal Guaraní, relató durante una entrevista en Radio República (99.9) que el consumidor argentino “fue superando algunos preconceptos con la madera porque hemos avanzado mucho en los últimos 10 años en diversos aspectos. Tenemos trabajos de gran nivel en Buenos Aires (como en la prestigiosa parrilla “Don Julio’), en la zona costera y el sur de Argentina, y Punta del Este (Uruguay), entre muchos otros lugares. Pero en otra escala, también trabajamos con muy buenos estudios de arquitectura para, por ejemplo, desarrollos agrupados de viviendas pequeñas, una estrategia que permite proponer diseños estandarizados más eficientes y con mejores costos, pero a los que se les añaden los detalles personalizados que marcan su propia identidad”.



“Ya tenemos una gran aceptación en lo que es toda la Patagonia porque en el sur hay una gran aceptación de la madera a partir del aporte estético, el valor ambiental, la velocidad de construcción y los precios razonables; factores con los cuales vamos ganando terreno en muchas otras zonas de nuestro país, como Córdoba y Santa Fe”.
Para potenciar esta actualidad, Gregorio López considera necesario “que ciertas condiciones a nivel macro se estandaricen, porque pasamos de una política habitacional en donde el Estado se encargaba prácticamente de garantizarla a una sin Estado y sin financiamiento. Nación está haciendo un intento con fondos de ANSES para establecer créditos hipotecarios al 7,5% más UVA, pero todavía falta mucho ejercicio tanto de parte de las empresas nuestras como de los bancos y las entidades regulatorias, por ejemplo, con los Municipios, para que las habilitaciones se expidan más rápido porque las demoras repercuten en los costos financieros”.



Más adelante, y con respecto a los planes habitacionales, el empresario recordó que “cuando en 2019 se inauguró la fábrica de viviendas industrializadas con madera (ubicada en el Parque Industrial y de la Innovación de Posadas) se había firmado un convenio con Nación mediante el cual se establecía que el 10% del Programa Nacional de Viviendas se iba a hacer con estructuras de madera, pero esto nunca se cumplió y tuvimos que replantear el funcionamiento de la planta. Hoy lamentamos que la fábrica esté parada porque no se puede hacer funcionar por pocas unidades, tenemos una tecnología y un ‘know how’ que requiere de volumen para sustentar la producción y por ahora estamos lejos de ello”.
Acerca de esta fábrica recordó que “es una línea de última tecnología alemana que requirió capacitaciones especiales para el personal de planta, los profesionales de la arquitectura e ingeniería y los proveedores. Está preparada para producir mensualmente desde 300 viviendas de 60 metros cuadrados hasta viviendas con altos estándares de calidad para los proyectos mineros y la zona de Vaca Muerta, y de hecho en eso estamos incursionando, como se hace en Chile donde todos los campamentos los fabrica una empresa que tiene nuestra misma línea de producción y todos son con estructuras de madera”.



“Tenemos las condiciones tecnológicas y profesionales para responder la demanda que se planteen en el mercado, hace falta entonces un contexto favorable en torno al crédito y a políticas industriales que promuevan la actividad”, sentenció.



